YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO “EL MONASTIL”

El yacimiento arqueológico El Monastil (Bien de Interés Cultural), de titularidad municipal, es uno de los elementos más representativos y ricos del patrimonio histórico de Elda.
Está situado en la partida rural del mismo nombre, en las estribaciones orientales de la sierra de la Torreta. Rodeado por el río Vinalopó, ocupa una extensión aproximada de 3.5 hectáreas. El acceso principal se realiza por la ladera meridional, conectada a la entrada norte (Elda-Hospital) desde la autovía A-31 (Madrid-Alicante).
La ocupación de este asentamiento se fecha entre finales del tercer milenio a.C. (Calcolítico) y la época almohade (siglo XIII), con un especial desarrollo entre la cultura ibérica y el periodo romano.
A lo largo de su historia, El Monastil ha mantenido una constante posición central en el corredor del río Vinalopó, constituyéndose, dentro del valle de Elda, en un hito en la frontera tradicional entre el Alto y el Medio Vinalopó. Ha sido, igualmente, lugar estratégico para controlar las principales vías de comunicación históricas entre las comarcas centromeridionales costeras alicantinas y el interior de la península.
Asentamiento de la Edad del Bronce y enclave del período orientalizante, se convierte en un importante oppidum iberorromano, jerarquizando el territorio del Medio y Alto Vinalopó durante la segunda mitad del primer milenio a. C. La mayor parte de los restos constructivos se sitúan en el espolón alargado más elevado del yacimiento, la zona alta del poblado, donde se conservan restos de un urbanismo ibérico, romano y tardorromano que muestra viviendas de tendencia rectangular adaptadas a las irregularidades del lugar, reutilizadas a lo largo de estos períodos, y articuladas en torno a una calle central que se divide en dos viales hacia la parte occidental del asentamiento.
En la ladera meridional del poblado se ubican los restos de un sistema defensivo iberorromano que fortificó el acceso al oppidum, y que posiblemente se reutilizó en los períodos bajoimperial y tardoantiguo. Extramuros se conservan los restos de un singular almacén de cereal, ubicado en la terraza meridional principal que, a su vez, alberga un conjunto de estructuras domésticas y artesanales adscritas fundamentalmente a los períodos ibérico y romano. Durante este último período, El Monastil se asocia tradicionalmente a la mansión Ad Ello del Itinerario de Antonino.
Destacan los vestigios de tres hornos pertenecientes a una alfarería de época romana tardorrepublicana e inicios del período imperial, así como un pequeño horno metalúrgico adscrito a la misma etapa. En las terrazas más cercanas al río, al sur de la carretera CV-8352, se han localizado restos cerámicos y vestigios de monumentos funerarios ibéricos.
La parte alta del poblado se abandona a lo largo del Alto Imperio. Tras un amplio paréntesis cronológico, durante el período bajoimperial la zona se preocupa, continuando el hábitat hasta el período bizantino-visigodo, e iniciando su ocaso y abandono definitivo durante la época islámica emiral.
En el período tardoantiguo destaca la hipótesis que vincula El Monastil con la debatida sede episcopal de Elo de los textos conciliares toledanos. Precisamente en el extremo occidental de la parte alta del yacimiento se conservan los vestigios de una iglesia cristiana de esta etapa. Esta iglesia, que muestra signos de abandono y posible reutilización en la primera época islámica, pudo ser utilizada como al-munastir. Esta denominación ha permanecido sustancialmente en el actual nombre de la partida y del yacimiento arqueológico.
En conjunto, el yacimiento arqueológico muestra un relevante conjunto de construcciones y vestigios materiales de los siguientes períodos: Calcolítico, Edad del Bronce, Orientalizante, Ibérico -antiguo, pleno y final-, Romano -republicano, altoimperial, bajoimperial-, Tardoantiguo -bizantino y visigodo-, Islámico emiral y, en menor medida, de las épocas califal y almohade.

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