CASA COLORÁ

Emplazada en la orilla derecha del río Vinalopó sobre una suave loma, hoy en día totalmente alterada por las construcciones y urbanización, la Casa Colorá preside un amplio espacio comprendido entre la sierra de la Torreta, la vía del ferrocarril y el barrio de la Huerta Nueva. Su característica fisonomía la convierte en uno de esos inmuebles que, en simbiosis con el entorno, llegan a formar parte de nuestro paisaje mental de esa parte de la ciudad.

La conocida popularmente como Casa Colorá fue denominada en origen “Torre Encarnación”, en honor de la hija de los propietarios Joaquín Amat y Elia Linares, que al padecer una afección pulmonar le fue recomendado que residiera en el campo, al aire libre. Aquella muchacha, casada con Hilario Amat Vera, destacado miembro de la burguesía eldense, no llegó a disfrutar de la casa de recreo que sus padres construyeron para ella, pues falleció de tuberculosis antes de que se acabara su construcción.

La Casa Colorá fue construida en las primeras décadas del siglo XX, respondiendo a una tipología de finca de recreo ampliamente repartida por las provincias de Alicante, Murcia y Almería. Inmuebles construidos, por lo general, en los entornos urbanos como residencias de verano o vacaciones, que en la planta baja albergaban las habitaciones de servicio y domésticas, mientras que las habitaciones y estancias destinadas exclusivamente a los propietarios se situaban en la planta superior.

De diseño ordenado y académico, de planta cuadrada dispuesta con la típica orientación canónica Sur-Sureste de las fincas rústicas, el volumen de la casa se encuentra jerarquizado por la característica torreta central que sobresaliendo del tejado a cuatro aguas se eleva como inmensa claraboya para la iluminación de la escalera central que permite la comunicación interior de ambas plantas.

Frente al uso residencia que tuvo durante casi todo el siglo XX, tras su adquisición por parte del Ayuntamiento de Elda, en 1991 la Casa Colorá fue restaurada y rehabilitada, convirtiéndola en un acogedor espacio que en la actualidad alberga oficinas municipales. Todo ello rodeado de una amplia zona verde donde antes hubo huertos, rosaledas, jardines y gallineros.

La fachada principal, orientada hacia el mediodía, queda jerarquizada por la amplia puerta de acceso a la casa, flanqueada a ambos lados y arriba y abajo por ventanales de menores dimensiones pero iguales características. Vanos todos ellos que presentan el típico recercado en yeso como elemento decorativo presente en los cuatro lados de la casa. Decoración a la que se añade el falso despiece de sillería en todas las esquinas, la antigua barandilla de la planta superior y la rejería más reciente de las ventanas de la planta baja.

Distribución decorativa y sucesión regular de vanos presente en los cuatros lados del inmueble, e incluso en la torreta central. Elemento que, al igual que el resto de la casa, presenta un tejadillo a cuatro aguas, quedando culminado por el característico pináculo cerámico.

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Casa Colorá