FALLAS

Del 14 al 17 de Septiembre

Al acabar el verano, septiembre llega a Elda con una doble cita festera y tras las Fiestas Mayores, las Fallas se muestran en todo su esplendor. Muchas personas se sorprenden al conocer que en Elda se celebran fallas y mucho más en el mes de septiembre, cuando lo convencional sería marzo, siguiendo la línea valencianista o junio, si continuásemos por la estela alicantina. Sin embargo las fallas de Elda han sabido conjugar las dos corrientes, hasta crear con el paso de los años, una identidad propia que las diferencian del resto de localidades de la Comunidad.
Haciendo historia, las fallas nacieron por iniciativa popular en fecha incierta, aunque el año 1929 es el que nosotros reconocemos como de antigüedad de la fiesta, dado que en junio de este año, el semanario local Idella publicaba una nota de prensa en la que hablaba sobre “la ancestral costumbre de encender hogueras en la noche de San Juan” y también de “varias fallas en las calles de Elda, como es tradición” por tanto la fecha referida es la del documento escrito más antiguo que hemos podido encontrar, reconociendo los vestigios anteriores que apuntaba la publicación. De este modo podemos comprobar por tanto que, desde sus orígenes, Elda ha sido solar de encuentro para las dos grandes corrientes de la fiesta del fuego, consolidando con el paso de los años esa imagen que hoy hace que nuestra fiesta sea única por su singularidad.
Tras un paréntesis motivado por la Guerra Civil, Elda recuperaría las fallas en 1949, por medio de la iniciativa vecinal, concretamente en la calle Trinquete y de forma ininterrumpida  continúan hasta hoy.  Desde entonces la fiesta no ha hecho más que crecer, con periodos de recesión que simplemente han sido fases de consolidación. Así es como la ciudad de Elda ha sabido adaptar y trasladar al siglo XXI una tradición ancestral, dotándola de una personalidad propia cada día más y mejor reconocida.
Septiembre se vive en Elda con nervios y alegría en los barrios, hasta que el tercer miércoles del mes se inicia la cuenta atrás con el pregón de fallas y la Crida pronunciada por las Falleras Mayores de la ciudad. El día siguiente,  jueves, es en el que tiene lugar la Plantá. A lo largo de la jornada van llegando  a Elda las distintas piezas de los monumentos que durante la noche serán montados, mientras el trabajo se acompañada de la cena reparadora, en la que la ciudad en pleno se vuelca con sus barrios falleros, convirtiendo este en un día inolvidable y obligado para todos, sean o no falleros.
El viernes amanece con las calles ocupadas por los monumentos. Los vecinos y los curiosos se acercan a ver qué han plantado los falleros. El jurado pasará a valorar el trabajo de los artistas para por la tarde, en un acto sin igual, llevar a cabo la lectura y entrega de premios, en directo desde el ayuntamiento, mientras los visitantes y los vecinos, todos, son testigos al mismo tiempo de la decisión del jurado. Después vendrá la Cabalgata del Ninot. Las comisiones desfilan con sus estandartes en los que se puede leer los premios obtenidos y cada una vuelve a su barrio a compartir la satisfacción o la decepción en medio del buen humor y la alegría de las cenas y las verbenas.
El sábado es un día dedicado al protocolo y a las visitas, hasta que por la tarde, con motivo de la  Ofrenda de Flores a los Patronos de la ciudad, los festeros visten sus mejores galas y reciben a sus invitados de otras localidades, desfilando todos ellos por las calles de Elda, ante la expectación del numeroso público que se agolpa a su paso.
El domingo amanece con las inevitables despertás en los barrios. La mañana se dedica a una costumbre totalmente arraigada en Elda, la cremá del monumento creado desde los años 90 del pasado siglo, por los residentes del geriátrico El Catí. El centro acoge a sus puertas a un gran número de espectadores que acompañan a la comisión fallera a las 12 del mediodía. Seguidamente tendrá lugar la mascletá oficial, unos minutos que nos hacen reencontrarnos con la honda tradición levantina del fuego y la pólvora. Ya por la tarde y de forma solemne, los Patronos de la fiesta, San Crispín y San Crispiniano serán homenajeados con la Procesión, presidida de forma majestuosa por las Falleras Mayores de Elda y sus Damas de Honor.
Finalmente, al filo de la media noche, llega el momento más emocionante y contradictorio de las fallas: el de la Cremá. En cada barrio los comisionados se aprestan a preparar la falla para el momento culminante, mientras las falleras mayores acompañadas de sus presidentes, están listas para prender la mecha. Estalla la traca y al final de esta, las llamas se elevan al cielo nocturno, poco a poco consumiendo los ninots hasta convertirlos en pavesas, mientras prende en el pensamiento de los presentes una pequeña  ascua, la que mantendrá la ilusión de que al año siguiente, en septiembre, vuelvan las fallas a vestir las calles de Elda.

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